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Santiago junta piedritas

Museo rocsen

Rinconcitos de nuestro país que vale la pena conocer. Pedacitos escondidos que guardan secretos apasionantes por descubrir. ¿Recorremos el Museo Rocsen?

Si vas a Nono - en Traslasierra, Provincia de Córdoba-   hay algo que no-no podes perderte de ninguna manera: El Museo Rocsen.

Ñu Ñu en su lengua quechua original, era la palabra para nombrar los  pechos de mujer encinta. La forma de los dos cerros principales de Nono, replica la silueta  de una madre comechigón.

No asombra descubrir que sea este el pueblo, fértil y nutricio, que Santiago Bouchon – su fundador-  haya elegido para contar desde sus inicios, la historia del mundo.

Si lo googleás te va a aparecer muchísima información. Pero tenés que entrar, respirarlo, abrir los ojos tanto como te sea posible para descubrir que el asombro puede alcanzar una nueva dimensión.  Impresiona el orden minucioso, exacto, sensible, con el que fue diseñado tanto aparente caos.

Santiago había sido un niño curioso y  de bolsillos rotos. Una y otra vez su madre se los remendaba; y una y otra vez él los poblaba de insectos, ramas, caracoles, semillas. El mundo era demasiado maravilloso y su fascinación  demasiado intensa.

A los grandes hombres, el azar suele andarles cerca desde niños. Fue así, por azar, que a los ocho años, hurgando entre las piedras del Anfiteatro de Cimiez - Niza, en el Sur de Francia-   Santiago desenterró un soldadito. No era un juguete cualquiera, se trataba de un soldadito romano de barro cocido de 2000 años de antigüedad. Ese mismo año, mientras jugaba en una playa de Normandía, el azar le hizo otro regalo - sus primeros fósiles- y el pequeño terminó de forjar así su destino. Allí,  en la cálida arena del norte de Francia comenzó a nacer el sueño que treinta y tres años después, en 1969, abriría por primera vez sus puertas con el nombre de Museo Rocsen.

Apenas estás llegando, te das cuenta. La vaca lechera no es una vaca cualquiera.. y este museo tampoco.

Museo Rocsen 4    Museo Rocsen 2Museo Rocsen

Estructura rectangular y rojiza, el  museo tiene la extensión de los cuarentinueve gigantes que te reciben. Simbolizan la evolución de la historia del pensamiento del mundo, desde el Africanus hasta Martin Luther King. Todas y cada una de estas esculturas, fueron realizadas por Santiago, durante ocho años. Solo filósofos, artistas, pensadores, pacifistas. No te vas a encontrar un Cesar o un Napoleón. No quería Bouchon que su fachada recordara sangre. Quiso que su obra fuese pura luz. Su elección del rojo tiene que ver con la vida, con la fuerza y la potencia de la creatividad.

El Museo aturde. ¿Múltiples fases de la vida? ¿de la historia del conocimiento del hombre? ¿de la naturaleza del planeta Tierra? Sí. Y a la vez de su percepción vasta, compleja, serpenteante, burbujeante, de la historia del hombre y su paso por la vida.  En sus palabras: “Mi deseo es lograr un museo polifacético con la finalidad de interesar al público más diverso. He observado que en los museos monotemáticos las personas que no están científicamente formadas se cansan rápidamente y éste el motivo por el cual el museo es todo lo diverso posible”

Y tan diverso se ha vuelto, que hoy se concentran en sus 2500 m2, más  de 30.000 piezas de lo más extrañas: desde una ostra australiana, que vivió 400 años y pesa 140 kilos, hasta una momia de Nazca, de 1200 años; desde una especie de hacha de 800.000 años, hasta una quena peruana de 1200 años realizada con tibia humana;  desde una sábana usada por Cornelio Saavedra hasta el único piano que se conserva de los cinco fabricados a principios del siglo XIX en corazón de guindo; desde un pellejo humano reducido por los jíbaros de Ecuador hasta  una Biblia luterana de 1672.

Otra cosa linda: este Museo no camufla las palabras; no las pretende herramientas neutras de la información. Las sabe sensibles, poderosas, vivas. Cada espacio cuenta lo que uno va viendo. Y cuando cuenta, opina.

De lo que hay, hay mucho. Muchas postales, muchas piedras, muchas radios, muchos juguetes antiguos, muchos sombreros, muchas puntas de flecha, muchas corbatas, muchas cámaras de fotos, muchas mariposas, muchos pájaros embalsamados. Y las palabras sienten necesario aclarar: “Atención! Estos pájaros no fueron cazados para ser embalsamados. Fueron encontrados muertos después de tormentas de granizos.”  ¿Otro ejemplo? En la sala donde se encuentran armamentos militares y fotos de guerras, podés leer varios  carteles con la leyenda: “¡Basta!”

El Rocsen parece extraído de las mejores páginas de la literatura fantástica.  Como en una especie de Aleph* alucinado y cordobés, en el Rocsen podés ver en simultáneo rincones de todos los tiempos y lugares. Modos de ser y vivir según distintas épocas y lugares. Rincones criollos de todos los niveles socio-económicos y rincones europeos de diferentes siglos. Cada rincón, con su mobiliario y utensilios. Y al costado de cada escena, las palabras describen y analizan.

Polifacético y multidimensional,  inabordable y humano. Así es este Museo. “Pinta tu aldea y pintarás el Mundo” suele decirse. Y Santiago pintó. Resulta fascinante que su aldea tenga casi el mismo tamaño que el mundo.

Lic. Lorena D’Ercole

lorenaceciliadercole@gmail.com

 

 

*El Aleph es un cuento de J.L.Borges que define al Aleph como “una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor”, un punto mítico del universo donde convergen en simultáneo todos los actos y  todos los tiempos.

 

Info extraída de:

http://www.welcomeargentina.com/minaclavero/museo-rocsen.html

www.museorocsen.org

 

http://www.lanacion.com.ar/1647251-museo-rocsen-la-eclectica-coleccion-de-toda-una-vida

Otras  piezas destacadas:

Copas de cristal sopladas a boca, un caballo tibetano de barro cocido, una talla en madera de nogal de Carlomagno, alfombras persas, una talla policromada de Alejandro Magno, realizada en nogal en el siglo XV, un ternero de dos cabezas, un fragmento del Muro de Berlín, carruajes antiguos, un toro gigante embalsamado ,  una escultura de un caballo del Tíbet, de barro cocido y más de 1000 años; y tres lagrimatorios de vidrio galo-romanos,  recipientes que usaban  los primeros cristianos cuando lloraban a Jesús.

Cuatro estrellas!

En las guías internacionales este Museo esta catalogado con cuatro estrellas. Es decir: ¡No dejar de visitar!

Más info!

El Museo Rocsen abre todos los días desde las 9:00 de la mañana, hasta la puesta del sol. Horario corrido, los 365 días del año. Lo encontrás por camino de tierra a 13 kilómetros de Mina Clavero  y a 5 Km. de Nono.

www.museorocsen.org

 

 

Tel.: (03544) 498-218.