Salud

Vas a tener un hermanito…

La llegada de un hermanito es todo un acontecimiento dentro de la familia, sobre todo para el rey de la casa, ya que su vida, si o si, cambiará. Paola Barbeito López, psicóloga de familia y especialista en crianza, nos muestra posibles caminos para que todo sea más armónico. 

Las estadísticas dicen que en nuestro país la media de hijos que una familia trae al mundo está por debajo de 2. Pero hay muchas excepciones. Padres que ya tienen un hijo, es muy probable que se pregunten: ¿Qué pasará entonces cuando tengamos otro bebé?

Sin entrar a valorar decisiones del orden personal o de aspiraciones profesionales son adecuadas o no, el hecho es que cuando ya se tiene un bebé y hemos vivido el cúmulo de renuncias que requiere la maternidad / paternidad, es normal que nos planteemos (a veces) si será positivo tener un segundo hijo.

Desde la psicología no se pueden dar recomendaciones en cuánto a tener 1, 2 ó 6 hijos. Cada familia tendrá sus propias necesidades y tomará sus propias decisiones. Así que estas palabras las escribo como pura reflexión, y en ella voy a tratar de plasmar varias ideas que pueden ayudar. Cosas que a mí me han servido, aunque como digo, cada niño y familia es un mundo. 

Lo más probable es que tu hijo mayor responda de muy diversas formas a la llegada de un nuevo integrante a la familia: a veces estará fascinado, otras celoso, desinteresado, curioso o colgado de  vos. Su comportamiento dependerá en parte de su temperamento. 

La reacción de tu primogénito a la llegada del bebé puede ser retarte o volver a un comportamiento más infantil (por ejemplo, puede empezar a despertarse por la noche o llorar sin motivo). Lo más normal es que su deseo de atención sea mayor cuando estés dando el pecho al bebé o cambiándole el pañal. Es posible también que el niño tenga muchas ganas de demostrar su afecto y de conectar con el bebé.

Para tener en cuenta

A continuación van algunos consejos sobre cómo ayudarlo a aceptar al bebé, e incluso poder disfrutar con él. 

Dale tareas especiales. Deja que tu hijo mayor ayude. Por ejemplo cuando bañes al bebé, quizás quiera enjabonarle las piernas o seguro que le gusta que lo envíes a buscar pañales. Y muchas tareas más que lo incluyan. Si quiere sujetarlo, ponelo junto a vos y deja que comparta al bebé mientras éste reposa en tus piernas, pero mantenete atenta. Puede que se aburra en unos pocos segundos y trate de quitarse al bebé de encima, no porque quiera hacerle daño, sino porque puede pensar que es sólo un juguete. 

Deja que sea él quien entretenga al bebé o pedile consejos. Los niños entre 1 y 3 años suelen tener una idea bastante clara de cómo divertirse: les gusta cantar, bailar o hacer piruetas, y los bebés son un público muy agradecido. Tu pequeño no sólo gozará con la atención que le prestás, sino que probablemente se sienta orgulloso de poder hacer reír a su hermano. 

Reconocé sus sentimientos. En estas situaciones, es normal que un chico sienta cosas muy diversas sobre el cambio que se ha dado en la familia. Demostrale que lo comprendés."Parecés triste ahora, ¿querés un abrazo o que te lea un cuento?” Esta, o frases similares quizás lo ayuden. 

Pasa un poco de tiempo con él a solas. Pasa un poco de tiempo cada día con tu hijo mayor, aunque sean sólo unos pocos minutos, puede que dibujando o jugando. Estos momentos le recordarán que también eres su mamá.

Deja que él decida. Si tu primogénito no quiere involucrarse con el bebé, no lo fuerces. La manera en que muchos chicos se adaptan a la nueva situación es "ignorando" a sus hermanitos, al menos durante un tiempo. No le exijas que juegue un papel mayor de lo que él desea. Ya se irá acomodando a la situación. 

Entre más abierta seas con vos misma frente a estos temas, estarás mejor capacitada para serlo con tus propios hijos.

¡Buena suerte en tus aventuras como madre!