Salud

Terapia asistida por animales: ¡Guau!

Perros que ladran y mueven la cola. Niños que ríen, charlan, se divierten. Este es el marco de una sesión de tratamiento terapéutico donde junto al equipo de profesionales de cada área, trabajan dos hermosas perras. Leíste bien, en la ciudad hay un lugar donde se trabaja con perros para lograr el objetivo deseado.

Dicen que ya en la antigua Grecia se trabajaba con perros en los templos de curación. Más acá en el tiempo, el psiquiatra Boris M. Levinson (1969) y el mismísimo Sigmund Freud trabajaban con perros. Los dos se dieron cuenta que su presencia hacía que los pacientes se relajen, animen, confíen y manifiesten sus emociones. 

Esto no es nuevo ni único en el mundo. De hecho países como Estados Unidos, Inglaterra, España y Chile llevan esta terapia hace años. De hecho hay programas que incluyen a los 4 patas en las escuelas. Y en nuestro país es una tendencia que va creciendo.

Clara desde que comenzó su formación que estudia este tipo de terapia. Hoy dirige y trabaja en Carpe Diem (en latín Vive tus sueños). Un emprendimiento que ya cuenta con su propio espacio y un grupo de profesionales de variadas especialidades que aportan su experiencia. Psicólogos, psicopedagogos, acompañantes terapéuticos, Labradores y Golden Retrievers.

Nuestros pilares no sólo son abordajes individuales terapéuticos, sino que apuntan a generar una red de trabajo con profesionales e instituciones donde a partir de la asistencia de los perros podamos generar actividades para mejorar la calidad de vida de las personas.

¿Qué beneficios tiene el incluir a los animales en las sesiones?

Hay muchos. Uno de lo más importante es que ayuda a la producción de endorfinas, que son las encargadas del estado del ánimo y generan  tranquilidad. La presencia del perro otorga al paciente comodidad y reduce la tensión. Los animales, en este caso perros, nos ayudan en las actividades planteadas brindando mejorías a nivel físico, social, psicológico, cognitivo y afectivos en las personas. Su rol es apoyar cada actividad. También nos ayudan a la sociabilización, a partir de la realización de jornadas recreativas con otros niños, partiendo de la idea que todos tenemos capacidades diferentes que nos complementan y ayudan si todos cooperamos y respetamos las diferencias.

Los especialistas

Las estrellas de la terapia, una labrador llamada Kala y una Golden llamada Vilma no son unas improvisadas. Se han preparado para el importante rol que les toca. Contanos acerca de tus dos particulares asistentes.

Estas compañeras son imprescindibles y disfrutan mucho de realizar esta actividad.

Trabajamos con perros,  porque es un animal ideal por su gran tendencia a la vinculación afectiva con las personas. El perro no cuestiona ni condena, no juzga, lo que hace que acepte a las personas tal como son y se pueda establecer una relación de amistad verdadera con cada persona que asiste. Además, el amor que estos nos brindan es incondicional.

Imagino que “habrán estudiado” para semejante labor.

Sí, son animales seleccionados con características necesarias para realizar este trabajo. No deben tener agresividad, ni miedo y sobre todo que disfrutar de hacer esta actividad. Siempre digo hay perros para todos los gustos, y estas dos preciosuras tienen este “don” de interactuar y percibir actitudes en las personas. Los perros deben estar preparados para interactuar con muchas personas en lugares diversos, donde puede haber ruidos, objetos y emergentes a los cuales deben estar acostumbrados.

¿Cómo es el vínculo que tiene con los pacientes?

Único y es lo más importante en esta terapia. Es una relación de confianza mutua, de conexión, que logra que se abra un canal de comunicación emocional seguro entre el perro y las personas. Es un vínculo que no necesita palabras y es siempre positivo.

Y es a partir de este vínculo que se da en forma natural, desde donde podemos plantear las diferentes actividades a trabajar. Primero se genera con el animal, luego con el terapeuta para ser traslado a todas las personas. Podemos modificar conductas a partir de esto, porque se pueden observar sentimientos, deseos, actitudes que pueden no ser beneficiosas para las personas.

En conclusión este vínculo es indispensable para todo nuevo aprendizaje, es la base para que esta terapia tenga efectos positivos y duraderos en la vida de las personas.

Ya saben, cuando detrás de alguna pared escuchen risas y ladridos, puede que allí dentro esté pasando algo grande.

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