Salud

Palabras que dicen… Y hacen

Palabras que dicen… Y hacen

Las palabras son muy poderosas. A través de ellas mostramos nuestro mundo. Cuando  somos padres, nuestros niños oyen ese mundo que transmitimos a través de las palabras. Una nota para tomarse una pausa e intentar pensar que decimos, que palabras elegimos,  antes que hablar.

Por la Lic. María Belén Guinda

¿Qué palabras usamos cuando hablamos con nuestros hijos?

Quizás te haya sucedido escuchar la manera en que una mamá se dirige a su niña, de una forma despectiva o usando palabras poco acordes (de las que solemos llamar “malas palabras”, insultos, gritos, etc.). O que suceda a la salida de la escuela, o en el club mientras practican su deporte favorito.

La viñeta ilustra nuestro tema de hoy: ¿Qué palabras usamos cuando hablamos con nuestros hijos? ¿Nos preguntamos si somos conscientes de las palabras que usamos? ¿Podemos elegirlas o cuando nos enojamos podemos decir cosas que no queremos? ¿Nos pusimos a pensar en las consecuencias que esto genera?

Nuestro estilo de comunicación como padres definirá (en parte) la manera en que se comunicaran luego nuestros hijos.  Como estilo de comunicación familiar, podemos establecer una comunicación de tipo pasiva, agresiva o asertiva.

Si lo hacemos de una manera agresiva, el grito, la ofensa aparecerán como medio para conseguir los deseos y necesidades y no se considera a los otros. Por ejemplo, cuando le gritamos a nuestros hijos para que hagan lo que queremos.

En cambio, si lo hacemos de una manera pasiva, lo que predomina es el silencio como respuesta. Se cede ante todo tipo de deseos y propuestas de los demás. Por ejemplo, cuando los dejamos hacer todo, sin poner límites a su comportamiento.

Pero… ¿Tenemos opciones de construir y encontrar un estilo adecuado para que la comunicación sea sana y efectiva? ¡Claro que sí!

Cuando los padres nos comunicamos de manera afectiva y asertiva con nuestros hijos es más probable que ellos estén dispuestos a hacer lo que se les pide. Son niños que saben lo que esperan sus padres, y una vez que saben lo que se espera de ellos, es más probable que lo cumplan.

Lo inmediato a realizar es observar el tipo de comunicación que llevamos a cabo con nuestros hijos (debemos de ser sinceros). Seguramente nos demos cuenta de que hay veces que usamos ciertas palabras que no queremos o que nos dirigimos a ellos de manera inadecuada.

También es necesario escuchar lo que nuestros hijos tienen para decir. Valorar hasta qué punto merece prioridad frente a la tarea que estemos realizando. Pero si no podemos prestar la atención necesaria en ese momento, podemos pedirle que nos espere. Es importante después agradecer su paciencia y capacidad de espera.

Que sepan que han sido escuchados. Una vez que los niños han terminado de hablar, mostrarles que hemos prestado atención repitiendo lo que acaban de escuchar, con palabras diferentes.

Evitar para escucharnos

Hay ciertas conductas y palabras que podemos evitar.

Amenazas y castigos. Las amenazas rara vez son efectivas. A menudo hacen que los niños se sientan sin poder y se resienten. Además luego nos genera culpa cumplirlas.

Criticar los sentimientos, opiniones o ideas. A menudo los niños miran esto como un ataque, lo que resulta en poco amor propio. Cuando sea necesario, se puede criticar cierta conducta, o lo que sus niños han hecho, pero no al niño mismo. 

Usar sarcasmos. Los padres están usando sarcasmo cuando dicen algo que no quieren decir, o insinúan lo opuesto a lo que dicen por el tono de su voz. El sarcasmo hiere a los niños y nunca sirve cuando los padres tratan de comunicarse efectivamente con sus hijos. 

Evitemos insultar. Referirnos a ellos como tontos o inútiles solo generara daños en su autoestima, y la posibilidad de que un próximo conflicto ellos también nos insulten o menosprecien.

Para llevar a cabo estas acciones, se necesita de esfuerzo, dedicación y paciencia. Mucho trabajo y práctica. Los padres debemos recordar que no somos perfectos. Que cometemos errores pero que podemos cambiar. Y si el resultado de este cambio será una relación más cercana y positiva entre nosotros. Vale la pena intentarlo.

Lic. María Belén Guinda

Psicóloga. MP 47718

La Lic. María Belén Guinda es Integrante de CIMAS Salud. Desarrolla su actividad profesional en el área clínica de atención de niños y adolescentes. Se define como apasionada de su trabajo. Se encuentra abocada a la difusión de su trabajo y especialización a fin de acercar su desarrollo profesional a la comunidad, a través de la publicación de notas y entrevistas. Recibe consultas a través de su cuenta de Facebook Lic. María Belén Guinda. Coordina talleres de Yoga Y Mindfulness para niños y niñas.

 Maria Belen Guinda