Salud

El peligro del Monóxido de Carbono

Empezó el frío y con ellos la necesidad de prender, luego de unos cuantos meses, los calefactores y estufas. Y tienen que funcionar a la perfección. No sólo por cuestiones calóricas, sino porque de no hacerlo correctamente pueden ser altamente peligrosos. 

En Argentina mueren a causa del monóxido de carbono 50 personas por año. 

¿Qué es el monóxido de carbono? Es un gas venenoso que inhalado en grandes cantidades puede provocar daños cerebrales irreversibles o la muerte. Lo que lo hace tan peligroso, a parte de su constitución, es que es invisible y no emite olor alguno.

Se genera por el mal funcionamiento de los artefactos a gas y la escasa ventilación.  

¿Cómo nos damos cuenta que los artefactos andan mal? Uno de las señales es una llama amarilla intensa o naranja en los quemadores. Un tiznado cerca de los aparatos pueden ser otro signo. Existen unos detectores de monóxido de carbono en el ambiente que pueden ser adquiridos en algunas ferreterías. Los equipos funcionan con una alarma por lo que es conveniente instalarlo cerca de las habitaciones, para así escucharlos inmediatamente.

¿Cuáles son los síntomas de una intoxicación? Los indicadores más habituales son dolor de cabeza, náuseas, vómitos, confusión, visión borrosa, problemas de coordinación en la marcha, palpitaciones y respiración agitada. La persona intoxicada puede presentar una intensa coloración rosada que suele confundirse con buen estado de salud o calor cuando -en realidad- es producto de la acción del gas en la sangre.

¿Qué debemos hacer? Abrir bien las ventanas, salir al exterior y respirar aire fresco. También retirar a las personas que están dentro del ambiente contaminado. Y por supuesto concurrir rápidamente a un centro de salud. El diagnóstico se puede hacer mediante un simple análisis de sangre.

Tips

• No instalar calefones en los baños. Está prohibido, pero todavía quedan casa, sobre todo antiguas que los tienen. Si, los hay retirarlos.

• Apagar estufas, garrafa o alcohol cuando no se usen.

• Revisar todos los años las salidas al exterior de calefones y estufas por un gasista matriculado.

• Verificar que esas entradas de aire del exterior no estén obstruidas por nidos de pájaros ni tapadas las rejillas de ventilación.

• No usar braseros para calefaccionarse. Es preferible abrigarse con más ropa.

• Apagar los artefactos por la noche.

• No utilizar el horno para secar la ropa o calefaccionar el ambiente.