Salud

A cuidarse en las piletas

Llegan los días con sol y la pile es una excelente opción para divertirnos. Sin embargo, hay un elemento que puede aguarnos la fiesta: el cloro. Para cuidarnos, unas cositas a tener en cuenta: 

La cantidad de cloro tiene que estar bien controlada.  Se usa para evitar que proliferen las bacterias y hongos. Pero si las cantidades de cloro del agua no son las correctas… en fin. IMPORTANTÍSIMO. 

Controlar el ph del agua. El agua contiene un pH superior al de la epidermis, por lo que cuando nos bañamos o nos lavamos las manos, la piel suele resecarse. El cloro, aunque se encuentre en las cantidades adecuadas, puede alterarse con productos de uso normal, como cremas de protección solar, desodorantes o perfumes, por lo que ese cambio puede dañar el manto graso protector de la piel, resecándola aún más que solo con el agua. Esta deshidratación también afecta directamente a las uñas y cutículas.

Ducharse bien antes y después de irnos de la piscina. 

No tragar agua y usar antiparras. Así evitarás conjuntivitis.

Si se tiene algún problema en la piel es recomendable utilizar algún tipo de crema barrera o aceite protector para impermeabilizarla.

No se debe hacer pis ni escupir en la pile. Estas sustancias reaccionan y aparece la CLORAMINA, que irrita los ojos, nariz y garganta. Es importante transmitir estos valores a los más pequeños para que avisen cuando quieran hacer sus necesidades.

No se aconseja introducir agua en la boca; este líquido tratado puede dañar el esmalte, si tiene un pH inferior a 6, y crear sarro marrón si la exposición es prolongada.

Hay que evitar entrar en el agua de la piscina si se está enfermo, especialmente si se sufre gastroenteritis, ya que el contagio puede ser mayor.

Los bañadores húmedos son un paraíso para los hongos; es recomendable cambiarlos cada vez que se salga del agua, para evitar la humedad que puede causar infecciones vaginales.

¡Suerte y buen chapuzón!