Reportajes

Mariela Hace

Mariela Kogan vieja amiga, que no es lo mismo que vieja, amiga, está por editar su séptimo libro. Un nuevo paso en su habitual costumbre de cruzar caminos que en un momento quizás transitó por separado pero que hoy forman un todo, o una toda. Bueno mejor que ella nos lo explique. 

 

Hace mucho que nos conocemos. Fue la revista y su incansable curiosidad lo que nos vinculó. La conocimos como bióloga integrante de la Asociación Civil BIOS seguramente en una cruzada por difundir alguna causa ecológica.  ¿O fueron los cuentos de ese entrañable grupo de escritores locales llamado La Compañía de Historias? No es que tenga mala memoria sino que Mariela Hace. ¿Qué estás haciendo ahora? Y para mi sorpresa o torpeza, quien dice “Eh, acá estoy yo” es Lara, una hermosa bebé de 7 meses que no para de mirarme como diciendo  “Este es nuevo”.

Bueno, retoma Mariela, sobre su nuevo rol: ser madre. Una labor en sus propias palabras muy conmovedora y también…demandante.

¿La maternidad atraviesa lo que hacés?

Seguramente. Más que en lo que hago, creo que influye en lo emocional y seguramente se volcará y se refleje en lo que esté por venir. Así que por el momento he suspendido muchos proyectos que venía haciendo. Y es soñado, porque de todas las cosas que yo quería hacer de mi vida, quizás lo que me faltaba es ser madre y es hermoso. Porque quizás algunas cosas laborales uno las puede proyectar y planificar. Pero otras cosas importantes de la vida, como el amor o los hijos, viene cuando la vida lo decide. A mí me llegó de media vieja pero bueno, disfrutanto doblemente. Es un tiempo de mucha demanda y me cuesta concentrarme y sentarme a escribir. 

¿Cuándo escribís? La noche no debe existir…

Noooo, igual la noche nunca fue mi momento. Si descanso bien, la mañana es mi mejor momento para todo lo que requiera mayor concentración. 

Marie no puede concentrarse dice. Sin embargo el año pasado editó junto a la talentosa ilustradora Paula Elissambura, El Corazón de Marion (Gerbera Ediciones). Un libro que da para leerlo cien veces.

Este es un proyecto que teníamos con Paula y, siguiendo con las sorpresas de la vida, luego de mostrarlo en varias editoriales, una joven editora lo encontró en la web de Paula, le encantó y bueno acá está. Mi primer libro literario publicado por una editorial. 

Te estás olvidando de las Historias del Señor Plumafuente…

¡No, cómo me voy a olvidar! Pasa que Plumafuente fue más auto gestionado, entre todos los del grupo.

Hermoso libro, la edición, la historia, las ilustraciones, todo impecable.  

Sí y entre muchas de las satisfacciones que me ha dado (la primera fue verlo publicado, algo difícil de describir) es que haya sido seleccionado por la Fundación 4 Gatos entre los 90 mejores libros infantiles publicados durante el año.  Siento que ahora comienza un período donde escribiré más literatura.

Y siguiendo con su para mí rara inactividad, en junio, para la próxima Feria del Libro Infantil y Juvenil Iamiqué edita un nuevo libro de divulgación, el 3ro de Mariela con la editorial, titulado Ecología del 1 al 10.

Me encanta también trabajar con esta editorial porque han adaptado la divulgación científica a un lenguaje actual, dinámico que a los lectores les gusta mucho. Además claro, es el momento donde mi parte Bióloga y Divulgadora se conecta con los libros. 

Mientras hojeo la edición en coreano de Ecología hasta en la Sopa ( Iamiqué), Mariela me dice que todavía no respondió a mi pregunta sobre qué está haciendo. La miro como diciendo, ¿Me estás cargando? Y no, no me está cargando. Les dije, Mariela hace…

Hoy siento que lo que en el último tiempo hago y vivo es de la narración oral y la docencia de sus técnicas, por decirlo de alguna manera. Porque esto que comenzó como un hobby, de contar historias en diferentes ámbitos, también generó una demanda para que transmitiera esos saberes, porque no hay mucho.  Y me di cuenta que me encanta esto de la docencia pero de tipo no formal. 

Y has desparramado tus conocimientos tanto a niños como a adultos y abuelos en diferentes momentos y con distintos proyectos.  Y hasta has hecho un evento hermoso, las Jornadas de Narración Cuentamares, que ya pasó por su segunda edición y espero haya más.

Conocí la narración oral a principios de los 90. Todavía vivía en Buenos Aires y allá es común ir a un bar y encontrarte con un narrador contando historias. Cuando vine a Mar del Plata, fue con la generosa Marita Moyano, que me animé primero como invitada en sus shows y luego haciendo juntas Canciones y Cuentos , a narrar en público.

¿Y qué pasaba en esos encuentros?

Pasaba que la gente se sorprendía, se enganchaba y me pedía que les cuente cómo hacían. Yo, si bien había leído, estudiado y hecho talleres, en mi lo llevaba de una manera autodidacta. Y de a poco se fuimos formando talleres y que hay, muchos de esos grupos y de esos narradores, continúan. Y siento que muchos han encontrado en la narración una forma de expresión, de motivación y de vincularse. Es alucinante. 

¿Y a los chicos qué le pasa ante la narración?

Los chicos son todo un desafío. Porque un adulto parece que te escucha pero quizás está pensando en la factura de la luz que tiene que pagar. Pero un niño sino le gusta te lo va a demostrar. Y a la inversa, cuando entran en los códigos, y ver su cara de fascinación, es hermoso. Yo digo que los cuentos son como la calesita, nunca pasan de moda. 

¿Cuántas puertitas que has abierto?

Es verdad, es que soy así, como ecléctica. Me da fobia imaginarme en un solo lugar. Por eso todas estas facetas como la divulgación, la literatura, la narración, la docencia, siento que me completan. 

Entre mates con yuyitos y miel, suena una canción de Marita Moyano. La letra me atrapa. ¿Adivinen de quién es? ¡Acertaron! De Mariela, porque como les adelanté, Mariela hace.