Medio Ambiente

Pido Agroecología

Vamos a emprender un viaje donde todos los caminos nos devuelven al principio. Vamos a buscar mucho afuera para entender que finalmente todo se encuentra en nuestro interior. El ingeniero agrónomo Facundo de Frambuesas nos invita a un viaje cuyo destino es vivir mejor, más sanos y equilibrados. ¿Se suben?

Hoy, después de algunos millones de años, caminando y escribiendo historias en nuestro hogar, al cual llamamos planeta tierra, llegamos a un punto donde todas las puertas se abren y nos invitan a elegir quiénes queremos ser, cuál es el camino que vamos a trazar, qué aporte haremos como eslabones de una cadena que retrocede aproximadamente 15 mil millones de años y se proyecta hacia el futuro incierto e infinito. ¡Qué buena aventura! Vamos a llamarle vivir.

Hay otra forma de concebir la agricultura y el ingeniero agrónomo Facundo Laiz nos la cuenta

¿Alguien, por casualidad, está un poco confundido? ¡Yo sí! Les voy a contar la historia de a donde me llevaron mi confusión y mis preguntas. Algún tiempo atrás, escuchando un río correr muy al norte, allá por Canadá, entendí que la voz de la naturaleza es muy clara; jamás miente o se equivoca, y siempre dice las cosas de manera perfecta. Luego comprendí que esto se debe a que la vida, la naturaleza y el universo entero tienen una manera de funcionar basada en movimientos e interacciones que se hacen posibles en un marco de leyes firmes, que comprendemos profunda aunque no totalmente.

La ciencias químicas, físicas, cuánticas, biológicas, etc... nos permiten abordar estas leyes y formas, que al final no son más que la manera en que la energía danza e interactúa cambiando constantemente de forma, haciéndose cada vez más diversa y compleja. 

Cuando terminé la secundaria elegí estudiar agronomía y me uní fuertemente a la tierra. Después de años y años de trabajar en colaboración con la naturaleza empecé, no sólo a comprenderla un poco mejor, sino a sentirme parte de ella y extasiarme con sus enseñanzas.

Ella me mostró que todo lo que podamos señalar, nombrar, ver, sentir, pensar, tocar, patear, comer, construir o destruir está conectado y vive en íntima relación. Las flores no existirían sin los insectos, tampoco los caballos sin el pasto o las galaxias lejanas, no habría ríos sin montañas, ni humanos sin habla, agua o algas. Somos una unidad que se recicla a sí misma constantemente a medida que inventa nuevos trucos.

Todos los sistemas naturales (bosques, pastizales, selvas, etc...) se equilibran por sí solos si estos mecanismos que los sustentan funcionan correctamente. La riqueza de la vida, llamada biodiversidad, es un tesoro al que, más que cuidar o preservar, debemos comprender. Porque al tomar conciencia ya no se trata de conservar algo ajeno a nosotros, sino algo que nos conforma.

Como ingeniero agrónomo mi trabajo es producir alimentos para las personas, pero no de cualquier forma. Conozco bien la manera convencional de hacerlo, la estudié y trabajé así durante un tiempo. Las plantas cultivadas necesitan muchísimos químicos para funcionar, fertilizantes, insecticidas, herbicidas, fungicidas. Estos productos sintéticos no se llevan bien con la vida, ya que no son parte de su historia. Un reloj perfecto y complejo con un laboratorio químico espectacular en cada célula, que evolucionó y se desarrolló durante miles de millones de años, de repente se ve obligado a meter piezas y sustancias que no encajan en su mecanismo. Parece una mala idea producir alimentos para vivir utilizando productos que matan la vida. Aun así al principio funcionó; las plantas crecían más rápido y daban mejores rendimientos, los agricultores estaban contentos y convencidos de que era el camino correcto. Pero con el tiempo las cosas comenzaron a cambiar. El tejido de la vida que era muy fuerte, comenzó a morir y a degradarse, la biodiversidad menguó y los químicos comenzaron a acumularse en los suelos, agua, tejidos vivos. Como las plantas ya no contaban con la indispensable ayuda de los microorganismos del suelo, y el equilibrio de un sistema rico y saludable, necesitaron cada vez más asistencia. Los desequilibrios (enfermedades, plagas, falta de nutrientes) fueron compensados con más insumos externos que degradaron aún más la tierra y así entramos en un círculo vicioso.

Finalmente nosotros también nos enfermamos ¡Es lógico! tampoco nuestros cuerpos (que son vida) se llevan bien con esos químicos tan difíciles de procesar, además los alimentos cada vez tienen menos de los nutrientes que sí necesitamos para desarrollamos sanos y fuertes. También vimos que cada vez es más caro para los agricultores producir, porque al necesitar más y más productos, y ya no tener tan buenos resultados, se vuelven vulnerables y débiles como sus campos. Sobre todo los más pequeños pierden sus tierras o las deben alquilar a gente que ve la producción de alimentos sólo como un negocio ¡Pierden sus trabajos! Así, los que más tienen se comen a los que tienen menos. La naturaleza nunca haría algo así; siempre toma de donde sobra y lleva a donde falta. ¡Cuánto por aprender!

¡Esos “grandes” abusones que venden las semillas, los fertilizantes, las máquinas, los herbicidas y todo lo demás, se quedan con todo al final del camino! Los campos, las plantas, el agua, los recursos, todo en unas pocas manos que nos llevan a estar enfermos, mal alimentados, tristes y viviendo con profundas desigualdades en la distribución de los recursos y las oportunidades. ¡No se dan cuenta de que somos una sola humanidad! Malo para uno, malo para todos. Parece una película de terror.

Pero tranquilos, ya sabemos el secreto: todo se equilibra en el universo de una u otra forma. Somos cada vez más los que no estamos de acuerdo con esta manera de hacer las cosas.

Llamamos AGROECOLOGÍA a la forma de ver cómo funciona la naturaleza. Y aprendiendo de ella, producir alimentos utilizando a favor de todos esas reglas de las que tanto hablamos.

  Les paso otra palabra difícil: SUSTENTABILIDAD; es la capacidad de cualquier sistema (un campo, un humano, un planeta) para mantenerse en el tiempo sin agotar los recursos que utiliza para funcionar.

Vamos a emprender un viaje donde todos los caminos nos devuelven al principio. Vamos a buscar mucho afuera para entender que finalmente todo se encuentra en nuestro interior. El ingeniero agrónomo Facundo de Frambuesas nos invita a un viaje cuyo destino e

La agroecología plantea producciones sustentables, se basa en la biodiversidad, en devolver al suelo su vida microbiana, en permitir que la naturaleza se equilibre sola y vuelva a recuperar su salud, en repartir de manera equitativa la tierra y los recursos entre todas las personas. Y adivinen qué pasa cuando comemos alimentos que tienen todos los nutrientes y la fuerza de la vida ¡Nosotros también nos equilibramos y sanamos! No solo el cuerpo, nuestra mente y todo lo que nos conforma también. ¿Qué te va pareciendo esta historia? ¿Y qué camino te dan ganas de construir para recorrer? ¿Quién querés ser? Nada nos impide escribir nuestra propia historia, tenemos fuerza, corazón, manos y una mente para crear y moldear tanto lo que nos rodea, como a nosotros mismos. Una maceta con aromáticas en un balcón, elegir bien nuestros alimentos al salir de compras, conocernos, hacer una huerta, pensarnos como personas pero también como humanidad, cada uno de nosotros, todo eso es agroecología. Es pensar uniendo hilos en lugar de separarlos, pensar en lo grande, vernos como parte de algo que nos abraza. No hay nada de qué salvarse, sólo caminos por construir. Nuestra casa está repleta de vida y abundancia, es asombrosa y nosotros somos parte de esa maravilla. ¿Ya se dieron cuenta de nuestros súper poderes? El pensamiento, la conciencia, la capacidad para fabricar toda clase de herramientas y tecnología, solo hay que enfocarlos de otra manera para construir ese camino.

 

Los chicos de Pido Gancho me pidieron que haga mi aporte y este es el primero de varios textos que voy a escribir para compartir con todos ustedes. ¡Arranca el bondi de la agroecología en Pido Gancho! Por una humanidad más cercana a la naturaleza, que es acercarnos a nosotros mismos. ¡Saludos y a crear buenos caminos!

 

 Vamos a emprender un viaje donde todos los caminos nos devuelven al principio. Vamos a buscar mucho afuera para entender que finalmente todo se encuentra en nuestro interior. El ingeniero agrónomo Facundo de Frambuesas nos invita a un viaje cuyo destino e

Mi nombre es  Facundo Laiz, soy ingeniero agrónomo y trabajo con la naturaleza, tengo 40 años y vivo con mis dos hijos preciosos y salvajes, Almendra (de 7) y Boris (de 6) en el barrio  Playa de los Lobos al sur de la ciudad. Aquí me críe y amo mi tierra. Me gusta tomar mate mirando el mar desde el acantilado, ser papá, hacer y comer panqueques con dulce de leche, trabajar en mi huerta, jugar con los niños, practicar yoga, leer, escribir, escuchar y crear música, pasar tiempo con mis amigos y asombrarme cada día de mí mismo y de todo lo que me rodea. Trato de no tener deseos, pero confieso que todavía todo lo que hago lo hago soñando en poder ayudar a construir una humanidad más consciente, plena y sana.