Medio Ambiente

Bolsas que se disuelven en el mar

Las revolucionarias eco-bolsas que se transforman en agua si llegan al mar

Se producen en Indonesia, el segundo país con más residuos plásticos del mundo. Los detalles de una idea biodegradable, económica, comestible y compostable

Desde 1950 a la actualidad 7000 millones de toneladas de bolsas plásticas vagan como basura por nuestro planeta.  

El plástico es en el planeta, definitivamente, una plaga reproducida por el humano, que no la puede ni sabe controlar. Ya lo sabemos, el plástico nos sucederá ya que puede  tardar más de mil años hasta degradarse.

Indonesia, país que se constituye actualmente como el segundo país del mundo con mayor contaminación plástica, desde hace años busca una solución a este problema. 

Ese es el caso de Avani, una empresa social con sede en Bali, que desarrolló con el almidón de la raíz de yuca (que abunda en Indonesia) y resina natural bolsas de apariencia plástica que se disuelven en agua, descomponiéndose en dióxido de carbono y agua, sin dejar ningún residuo tóxico.

Estas bolsas, parte de la campaña de la empresa llamada I am not plastic (o "no soy de plástico") son biodegradables, pueden ser utilizadas como compost, reciclables y disolvibles, incluso lo suficientemente seguras como para ser bebidas. Así lo demostró Kevin Kumala, biólogo y fundador de la compañía en un video donde bebía el agua donde se disolvía la bolsa.

Considerando que ya era "demasiado tarde para cambiar nuestros hábitos" de dependientes del plástico, centró sus esfuerzos en encontrar un reemplazo al material que sea igual de resistente, en absoluto dañino para el ambiente o el reino animal. Además, son elaboradas con la misma maquinaria que es utilizada para la fabricación de las de petróleo.

Las bolsas, que visualmente y al tacto son muy parecidas a las comunes, cuando acaban en el mar u océano, terminan convirtiéndose en agua y alimento para los peces, así como compost, en menos de 100 días. Su precio es de 5 centavos de dólar, un poco mayor al de las bolsas tradicionales, sin embargo, aportan un beneficio incalculable para la conservación del ambiente.

¿Llegarán aca?