Educación

La magia de aprender inglés cuando somos niños…

Siempre es mejor aprender cuando somos chicos- dice la sabiduría popular. El ejemplo de  andar en bici es el más claro y conocido, pero podríamos asegurar que salvo riesgo o de necesitar determinada aptitud, que se puede aplicar a todo. Y un idioma no es la excepción. María Laura Fuertes es profesora de inglés especializada en aprendizaje en edad temprana. El juego, la música y las historias, nos dice, pueden ser un buen camino. 

“La farolera tropezó y en la calle se cayó, y al pasar por un cuartel se enamoró de un coronel…”

¿Farolera? ¿Cuartel? ¿Coronel? Cuando cantábamos y jugábamos con esta canción, no pensábamos en el significado de cada palabra. Simplemente nos dejábamos llevar por el juego, la diversión, un momento compartido… Creo que todos recordamos como sigue la canción y es por eso que este tipo de juegos y canciones parecen “mágicos”. 

Es que no parecen, son mágicos. Esas frases están unidas a esa emoción positiva que deja huella, su música es pegadiza y hoy podemos asignarle significado a esas frases que repetíamos de chicos. De esta manera, a partir de intercambios con nuestros papás y gente cercana, frases para pedir lo que queríamos, juegos y canciones que se complejizaban a lo largo de los años, aprendimos nuestra lengua materna. 

Lo mismo puede suceder con una lengua extranjera. Desde temprana edad, jugando, cantando, estimulando significativamente a los más pequeños, podemos acompañarlos a que den sus primeros pasos en el aprendizaje de una lengua extranjera, imitando la forma en que aprenden la lengua materna.

Los bebés y los niños tienen una posibilidad única para incorporar los sonidos de una lengua extranjera. En este momento la exposición es clave. Los chicos imitan y van grabando las frases a las que poco a poco, con el tiempo, irán asignando significado, al igual que con “la farolera, el coronel y el cuartel”. A medida que pasan los años, se necesita más tiempo y esfuerzo para poder lograr una mejor pronunciación. 

Los bebes y los niños nacen con la habilidad de aprender cualquier idioma. Su desarrollo estará condicionado por el contexto en el que nacen y los estímulos que reciban. Este es el momento óptimo para incorporar la gramática de una lengua extranjera, sin que esta interfiera en el proceso de aprendizaje de la lengua materna. Esta es la razón por la cual también es clave exponer a los más pequeños a la totalidad del idioma, a través de canciones y cuentos, a diálogos e intercambios significativos y no simplemente repetir palabras sueltas. 

Brindarles a los más pequeños la posibilidad de estar expuestos a una lengua extranjera es abriles un camino… Es estimularlos a crear un lazo afectivo con el idioma… Es nutrirlos de un espacio “mágico” de aprendizaje que dejara una huella imborrable.