Educación

El cerebro de los músicos

Desde que recuerdo, siempre me han preguntado si: “¿El músico, nace o se hace?”, para la cual mi respuesta lisa y llana siempre fue la misma: “El músico nace y se hace”.  

Por Mario Benitez, Músico Profesional

Hoy en día la ciencia ha puesto al alcance de todos, ciertos equipos tecnológicos, como la Tomografía Computada, capaces de desenmarañar, por lo menos parcialmente este dilema, los resultados obtenidos sorprenden aún, a los científicos mas audaces. 

También quiero contarles, que este oficio de músico, me ha llevado a vivir en muchos países, y tener la posibilidad de conocer otras culturas, y muy a mi pesar, he comprobado que en nuestro país no le damos a la música, ni al músico el real y verdadero valor que se merecen.

Antes de seguir con este articulo, quisiera destacar que casi todos los grandes hombres de la historia fueron músicos o estudiaron música en su infancia. Albert Einstein, por ejemplo, padre de la Física Atómica y uno de los genios más grandes que haya dado la humanidad, fue un consumado violinista y tocó su instrumento, hasta el final de sus días.

La música cuando es aprendida de niño, otorga beneficios  indiscutibles.  El cerebro de los músicos posee características únicas que trataré de exponer:

Mucho se habla sobre los beneficios de la música, del Efecto Mozart y también como un poderoso relajante tanto para padres como para hijos. Pero la música va más allá, porque favorece a los niños en el área intelectual (aspectos auditivo, sensorial y motriz), mejora los mecanismos del lenguaje, la socialización e incrementa la autoestima. Otros beneficios de la música son potenciar la capacidad lógica y análisis, la creatividad, etc. Es que la música estimula las conexiones del cerebro.

Veamos un poco más en detalle:

Estimula las conexiones del cerebro: Un bebé que escucha música se encuentra en un ambiente rico de estímulos, que hacen que su cerebro desarrolle mayor número de conexiones al intentar interpretar la música. Estas conexiones quedarán “construidas” de por vida. Un mayor número de conexiones significa mayores beneficios.

Favorece la pronunciación y la expresión corporal: Cuando un niño interpreta canciones infantiles, los motiva a repetir rimas y a hacer gestos (expresión corporal), practicando el lenguaje, su correcta aplicación y haciendo movimientos que favorecen la coordinación, equilibrio, etc.

Estimula la creatividad del niño: hace que los chicos sean sensibles a cualquier tipo de arte que luego puede manifestarse en pintura, danza, literatura, etc.

La música favorece el desarrollo de la lógica: La música, es una construcción matemática, por lo que favorece el desarrollo de la concentración, la memoria y la lógica; fomentando el interés y éxito en las matemáticas y todo tipo de razonamiento ordenado. La influencia de la música desde los primeros años de vida ayuda a desarrollar la parte lógica del cerebro, otorgando al pequeño habilidades para evaluar situaciones y proponer soluciones rápidamente.

La música favorece las relaciones sociales: Bajo la influencia de la música los niños tienen otra forma más de expresarse que es contagiosa, divertida y amigable. Lo cual les da una manera más de integrarse en la sociedad. Al estar en contacto con la música, los chicos se sienten felices porque atraen personas con las que comparten su música, sus canciones, sus bailes, etc., brindándoles una relación armoniosa que los llena de seguridad, confianza, comprensión, colaboración, etc.

Cómo perciben la música los niños

El primer paso del aprendizaje musical es el “Sensorial” que dura hasta los tres años. El niño disfruta los sonidos y las armonías, reconoce y explora contrastes claros en los niveles de intensidad, altura, timbre y duración.

A los cuatro años cambia hacia un modelo “Manipulativo”. Es capaz de reconocer los sonidos por el tipo de instrumento (golpe del tambor, aire en los instrumentos de viento) y el placer está en controlar estos sonidos.

De cuatro a seis años se llega a la etapa “Imitación”, donde el niño comunica, interpreta y crea sonidos más expresivos.

De siete a nueve años ya puede seguir formas más ordenadas y comenzar a tocar un instrumento propiamente dicho, leer escalas musicales y producir sonidos placenteros a cualquier oído. Por ello es recomendable pensar en provocar una inclinación musical desde el hogar y continuarlo con la escuela. El estudio de un instrumento evitará desordenes de atención, conducta y otros tantos trastornos del aprendizaje. No deje pasar esta gran oportunidad para sus hijos. 

Residiendo en California una vez leí en la Universidad UCLA un slogan.  Pensé que era marketing. Hoy sé que es verdad. 

HACER MÚSICA, TE HACE MÁS INTELIGENTE.

+ info: Mario Benítez Escuela de Música